Por una era de paz: historia continua de una iniciativa para abolir la guerra como precepto constitucional en Chile.

By Juan Pablo Lazo Ureta, World BEYOND War, Diciembre 27, 2021

Nota sobre una intervención realizada ante el órgano constituyente electo en Chile con la solicitud de enfocar los acuerdos fundamentales en la construcción de una cultura de paz y abolir la guerra, desde la perspectiva de señalar la existencia de una Nación de Paz emergente y global.

En Chile se está produciendo un proceso importante. El malestar social ante una crisis provocada por múltiples factores derivó en protestas que derivaron en un arrebato de conciencia que se produjo el 18 de octubre de 2019, cuando la gente explotó para decir “Basta”. La gente salió a la calle. Luego, un Acuerdo por la Paz convocó a un referéndum que luego desembocó en la Convención Constitucional, órgano constituyente de la República de Chile encargado de redactar una nueva Constitución Política.

Nosotros, los autores de este anuncio, hemos entregado una carta y realizado una presentación a la Comisión de Nacionalidad, que es también la Comisión de Principios Constitucionales, Democracia y Ciudadanía de la Convención Constitucional, para manifestar que es nuestra intención pertenecer al Arco Iris Emergente. Nación que describimos más adelante en esta carta.

Libertad de tránsito

En nuestras conversaciones previas al diálogo con la Convención Constitucional, un claro conflicto surgió al comparar el sistema económico actual que facilita el intercambio y tránsito de mercancías entre países, y las leyes sociales que dificultan el movimiento de humanos. En nuestra opinión, nuestra sociedad, enfocada al crecimiento económico, da preferencia al libre tránsito de bienes transables antes que al libre tránsito de humanos. En lo que se ha dado a conocer como la Nación Emergente, nos proponemos facilitar el libre tránsito de las personas, comenzando por aquellas que puedan certificarse como personas de paz y / o guardianes y restauradoras de la Madre Tierra.

Alianzas con Organizaciones de Paz

La presentación ante la Convención Constitucional ha permitido la interacción entre personas que adscriben a esta idea de Nación Emergente; adherentes a la promoción de la bandera de la paz, organizaciones como Mundo Sin Guerras y representantes internacionales de organizaciones para la abolición de la guerra como World BEYOND War.

Cecilia Flores, de Mundo Sin Guerras nos ha pedido que incluyamos en esta carta, la siguiente invitación a una gran Marcha a realizarse en 2024:

“Imagino una nueva existencia humana en paz, armonía y sin violencia, con un planeta sustentable y un entorno natural consciente, vivo y descontaminado. Imagino un mundo y una América Latina no violenta en el futuro, donde trabajemos día a día para dejar un mundo mejor para nuestros hijos y nietos, un lugar que nos inspire a vivir, disfrutar, crear, compartir y generar cambios desde dentro de nosotros mismos. .

“Mi nombre es Cecilia Flores, soy de Chile, parte del equipo de coordinación global de Mundo Sin Guerra y Sin Violencia, y los invito a co-crear juntos y unirse a nosotros en nuestra Marcha del Tercer Mundo por la PAZ y la No Violencia el próximo año 2024. "

De una carta a la Convención Constitucional Firmado por:
Beatriz Sánchez y Ericka Portilla
Coordinadores

Comisión de Principios Constitucionales, Democracia, Nacionalidad y Ciudadanía de la Convención Constitucional.

Referencia: Una sociedad armoniosa.

De nuestra consideración:

En primer lugar agradecemos a la vida y a todos los seres del mundo visible e invisible. También estamos profundamente agradecidos por la existencia de esta oportunidad de participar. Hemos seguido con atención el proceso constitucional, celebrar los logros y tener la intención de cooperar para superar las dificultades.

Nos dirigimos a ustedes con el interés de solicitar el reconocimiento de una Nación Emergente que aliente la amistad de la Humanidad para vivir en Paz y cooperar en la restauración de la Madre Tierra.

Sumamos a nuestra nacionalidad chilena, la idea de que también pertenecemos a una Nación Global y Emergente.

Nuestro momento

Habitamos una Tierra maravillosa y hermosa y estamos asistiendo a un despertar de la conciencia colectiva. Ser conscientes de este proceso nos invita a poner de nuestra parte para salir de la crisis actual.

Creemos que este es un momento de sanación, y un cambio de paradigma y cosmovisión en el que es fundamental volver nuestra atención al Ser, acabar con la cultura de la guerra y la separación, y construir una cultura de paz. Queremos que nuestra comunidad nacional en un sentido amplio coloque el cuidado de la vida como principal fundamento social.

Miguel D'Escoto Brockman calificó la crisis actual en un discurso de 2009 en Naciones Unidas para analizar la crisis financiera de 2008, como “multiconvergente”. A continuación, describimos doce contribuyentes a esta crisis que distinguimos:

1. El riesgo constante de un armagedón apocalíptico por las 1,800 ojivas nucleares en alerta máxima que las potencias nucleares tienen a su disposición, y las innumerables averías informáticas que frecuentemente se experimentan en sus plataformas operativas.

2. La idea de separación.

3. Una crisis climática que ha traído 26 encuentros de alto nivel entre los plenipotenciarios del mundo sin resultados satisfactorios.

4. Presiones migratorias globales.

5. Acusaciones generalizadas de corrupción.

6. El desprecio de la gente por parte de la élite política.

7. Los medios de comunicación que difunden las historias de quien paga.

8. Desigualdades e injusticias desenfrenadas.

9. El flagelo del narcotráfico.

10. La normalización y aceptación de la industria bélica y la existencia de ejércitos permanentes.

11. La falta de comprensión en el diálogo con los líderes indígenas y sus creencias y prácticas.

12. Apatía generalizada y falta de voluntad para contribuir al impulso del cambio no violento.

La suma de los desafíos enumerados anteriormente nos hace comprender que el diagnóstico es una crisis de civilización como nunca antes se había visto.

Vemos el valor y la esperanza de que la Convención Constitucional se abra como un espacio para pensar y codiseñar los grandes acuerdos con los que vislumbrar un nuevo milenio de paz.

Creemos que el inicio de la gran conversación fundacional tiene que ser, como en toda organización, responder a la pregunta: ¿Quiénes somos?

¿Quiénes somos?

Es en respuesta a esta pregunta que nos hemos dirigido a la Comisión de Principios Constitucionales, Democracia, Nacionalidad y Ciudadanía. Declaramos que nos sentimos parte de la Nación Emergente que clama globalmente por el fin de todas las guerras y por el comienzo de una era de Paz.

Nuestra Identidad

Nos reconocemos en diálogo con todos los rincones de la Tierra, utilizando un lenguaje que da igual valor a lo poético, lo científico y lo espiritual. Nos sintonizamos con la percepción del amanecer de una nueva era, una conciencia colectiva emergente a través de una cultura de colaboración. Valoramos las diferencias de los diversos y reconocemos que somos uno e interdependientes.

Nuestro enfoque para poner fin a todas las guerras es centrar nuestras energías en la autotransformación y Empecemos por hacer las paces con nosotros mismos.

Trabajaremos para rescatar las virtudes de la diversidad de linajes y sabiduría global en un esfuerzo por hacer esta transición histórica.

Incluimos, y cumplimos, esta aprobación de un Acuerdo entre líderes indígenas firmado en Colombia luego de 4 años de reuniones en una “kiva” ceremonial, o “lugar de encuentro espiritual”:

“Somos la realización del sueño de nuestros antepasados”.

Este Acuerdo lleva el nombre de Naciones Unidas del Espíritu.

Una característica especial de esta identidad como Nación Emergente es que prestamos atención a los conocimientos ancestrales. Al hacer esto, avanzamos en un proceso de descolonización y comenzamos un proceso de reaprendizaje. Así podemos cuestionar y explorar esas verdades incuestionables que la civilización dominante (grecorromana y judeocristiana) ha impuesto, y por tanto destacar la sociocracia y la cosmogeocracia como herramientas adicionales y alternativas para explorar una forma de gobierno “democrática”.

También creemos que podemos explorar diferentes organizaciones formas de “Estados Nación” ya que, como fórmula de gobernanza, no parecen estar respondiendo a los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Creemos en el valor de las organizaciones circulares y horizontales, que requieren una cultura de cooperación más que de competencia.

Como ejemplo, para nosotros tiene sentido la solicitud de cambiar el calendario gregoriano. Fue inspirado por un emperador romano como un medio para recaudar impuestos durante 12 meses. Ese propósito no tiene nada que ver con la comprensión del tiempo como un medio para ayudarnos a sincronizarnos con los ritmos naturales.

Nación Arco Iris, Nación del Quinto Sol, Nación Mestiza, Nación Humana Universal

Nuestra nación emergente asume diferentes nombres. La Nación Arcoíris se ha reunido en consejos de visiones durante los últimos 50 años en todos los continentes y ha resonado en los corazones de cientos de miles y quizás millones de personas. Hay otros nombres para esta nación emergente. El movimiento siloísta lo llama la Nación Humana Universal, y coincide con una visión global. También se le llama Nación Mestiza o Nación del Quinto Sol. I

De estas Naciones se han recuperado profecías indígenas y no indígenas que indican que llegará un momento en que será posible discutir estos temas en la gran mesa de conversación.

Diversos en unidad

Nos reconocemos en muchos otros espacios. Es decir, hablando desde el Camino del Corazón, promoviendo la ciencia holística de la permacultura, la red de ecoaldeas, la red de semillas y ríos libres, el movimiento de transición y la promoción del buen vivir y la ecología.

Destacamos el trabajo de Joanna Macy que enseña el valor del equilibrio entre los principios masculino y femenino. Honramos la whipala y la bandera de paz que ofrece el Pacto Roerich. Creemos en las prácticas de Yoga, Biodanza y Danzas de Paz Universal. Promovemos ministerios de felicidad, meditación y limpieza de la mente, honrando el fuego sagrado, los fuegos homa, la tensegridad, la Noosfera, la idea de la autorrealización, la importancia de resaltar la sexualidad sagrada, la comunicación no violenta, las ceremonias de Temazkales, la conciencia animal, la idea del decrecimiento, la economía sagrada, el movimiento de los derechos de la Madre Tierra y dar el lugar que se merece al buen humor y una larga vida.

Sobre todo, nos pedimos a todos que nos demos cuenta de quiénes somos y que estemos agradecidos y celebremos la maravilla de la existencia.

Nuestras Solicitudes

Pedimos ser reconocidos como una nación global y emergente.

Solicitamos ser incluidos en cualquier encuesta o censo que pueda realizar la Convención Constitucional, con el objetivo de saber cuántas personas se sienten representadas por esta Nación Emergente, y cuántos se sienten parte de ella.

Solicitamos que pongamos fin progresivamente a la institución del ejército y abolamos la guerra como opción o institución.

Solicitamos que nuestros acuerdos contribuyan al desarme absoluto, partiendo de nuestras propias mentes y palabras.

Pedimos que se consagre el derecho humano a la paz.

Solicitamos que la Constitución se enfoque en la construcción de una Cultura de Paz y la restauración de la Madre Tierra.

Otro pedido, menor, pero que puede ser útil para recordarnos que estamos en una crisis de civilización sin precedentes en la historia, es establecer e institucionalizar una “silla vacía”. Esta es una metodología que se utiliza para recordarnos que las decisiones que tomamos consideran la buena vida tanto de los humanos como de los no humanos que no pueden expresar su voz en los debates. Es una silla donde aquellos que creen en la importancia de cuidar el mundo espiritual también pueden sentarse con un representante del mundo espiritual.

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